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La utilización del feminismo para promover el capitalismo digital: poder, concentración y exclusión social

Sofía Scasserra complejiza la discusión sobre la agenda feminista en la tecnología y problematiza el creciente interés de las grandes corporaciones por incluir a las mujeres en la economía digital como una estrategia para promover sus propios intereses económicos.

Published onJul 07, 2023
La utilización del feminismo para promover el capitalismo digital: poder, concentración y exclusión social

Indudablemente las nuevas tecnologías han cambiado las formas de vida en las últimas décadas. No solamente el surgimiento de la digitalización y las nuevas formas de comunicación, sino, sobre todo, los procesos de automatización e interacción tecnológica a través de la inteligencia artificial (IA). Dichos procesos se han naturalizado en las sociedades, pasando desapercibidos y muchas veces, incuestionados. Pero especialistas de todo el mundo, sobre todo mujeres, han alzado voces respecto a los peligros que conllevan.1 Decididamente el feminismo tiene mucho por hacer para que la brecha de género no se automatice, digitalice y naturalice a través de procesos que interactúan en lo cotidiano y en las vidas de las personas. Así, desde el ámbito corporativo, se comenzó un “lavado de cara” a la transformación digital mostrando la importancia de las cuestiones de género en la agenda tecnológica. 

Sin duda no se podía ignorar el debate y el sesgo evidente que surgía frente a una tecnología hegemónica que perpetuaba parámetros sexistas y patriarcales. En ese sentido, existe hoy más conciencia respecto a la importancia de una IA feminista. Pero, ¿no se estará utilizando esta agenda para la concentración de poder y continuar con un modelo capitalista de acumulación que no tenga en cuenta a las mujeres del sur global? En otras palabras: ¿debe la agenda feminista de IA seguir los parametros corporativos? ¿O es necesario construir nuestras propias narrativas desde el sur global para que la IA sea verdaderamente feminista, inclusiva y antipatriarcal?

Contexto 

Es notable cómo la tecnología y las cuestiones de género comenzaron a tomar preponderancia en la agenda corporativa.2 Se ven programas de inclusión de mujeres en programación, slogans rimbombantes dentro de las GAFAM3 como “el futuro es femenino”4 e innumerables simposios y paneles sobre el cruce de tecnología y género como el gran igualador en la era digital. 

Lo que se oye a menudo es que “la tecnología es neutral al género y por ende es el gran igualador. No importa quién está del otro lado, la paga y las oportunidades son las mismas para todos”. Frases de este estilo son pronunciadas en Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales como la Organización Mundial de Comercio (OMC) en pos de promover la agenda de negociación de la economía digital.5

Nunca antes las empresas y el lobby corporativo estuvieron tan interesados en temas de igualdad de género y si bien puede ser leido como una oportunidad en algunos términos, indudablemente tambien es un llamado de atención frente a la utilización de la agenda feminista para promover los intereses corporativos capitalistas. Es decir, no todo está mal, lo que hay que hacer es analizar cada iniciativa y ver si persigue una finalidad feminista o es más bien un lavado de cara “rosa” para lograr promover intereses que poco tienen que ver con el feminismo y sus reclamos. Esto ya fue denunciado por diversos organismos internacionales como la Red del Tercer Mundo. (TWN, 2017)

En este sentido, podemos ver iniciativas como la del G20 (G20, 2020), que habla de incorporar a las mujeres al comercio electrónico para promover la igualdad de género. La elección del término “comercio electrónico” no es casual. En efecto, la OMC ha denominado al programa de negociación de desregulación de economía digital “comercio electrónico”, para hacerlo pasar como un mero tema comercial que nada tiene que ver con prácticas coloniales y extractivistas, escondiendo así una agenda que aparentemente promueve la inclusión de mujeres en internet, pero que en el fondo busca generar más concentración digital y desigualdad social en los años por venir. Todo esto sumado al sistema multilateral de comercio que diseña una economía que sólo ha tenido impactos negativos en las mujeres. En la última Reunión Ministerial de Buenos Aires, los gobiernos firmaron una declaración (OMC, 2017) sobre la importancia de velar por la igualdad de género en el sistema comercial vigente, declaración que fue rechazada por más de 220 grupos feministas de todo el mundo (ALWLD, 2018) por considerarla un “lavado rosa” para continuar empujando una agenda neoliberal que afecta, sobre todo, a las mujeres del sur global. 

Capitalismo digital 

La industria tecnológica está creciendo a pasos agigantados. El nuevo capitalismo digital (también denominado capitalismo de vigilancia (Zuboff, 2019)) está llevando a la economía capitalista a una nueva fase más tecno-productiva y eficiente, donde el capital tecnológico fagocita a las industrias tradicionales y las transforma en su formato digital para sobrevivir (Scasserra & Sai, 2020). Plataformas de intermediación, plataformas “pobres” y plataformas que gestionan plataformas (Srnicek, 2018), son algunas de las formas que adquieren estas empresas. Esta industria ha tomado el discurso feminista como bandera en muchas escenas internacionales y reportes. Pero la pregunta es ¿por qué ese interés? Lo cierto es que la industria necesita cada vez más personas trabajadoras que programen, que corrijan código, que puedan generar las herramientas para convertir los datos en información, y esa información en productos vendibles en el mercado. 

El ejército de trabajadores de Silicon Valley es enorme, pero no es suficiente. Y la masiva publicidad que se hace para lograr “convencer” a más personas a seguir carreras relacionadas con la tecnología es realmente admirable. Se podría argumentar que los hombres que están en la industria son insuficientes y que incorporar más trabajadores necesariamente precisa de inclusión social. En efecto, se vislumbra que todo aquel hombre de clase media que puede y quiere elegir carreras tecnológicas ya lo ha hecho y que incorporar más es realmente muy difícil. Sólo queda incorporar al mercado aquellos que no tienen posibilidad de estudiar, pero eso precisa de políticas públicas de largo plazo y compromisos sociales. En el medio el discurso feminista aparece como una oportunidad. ¿Será que incluir mujeres en tecnología y convencerlas de que es la carrera del futuro es más barato que hacer inclusión? No se argumenta aquí que no se deba aprovechar la oportunidad para darle mejores empleos a las mujeres en el largo plazo, sino que hay que ser concientes de que el altruismo capitalista de contratar mujeres, de capacitarlas y de incluirlas, podría no responder a un genuino deseo de programar IA feminista y mitigar sesgos, sino que responde a una necesidad de mano de obra. Es más fácil convencer mujeres de clase media a seguir carreras tecnológicas que incorporar hombres y mujeres sin estudios al mercado laboral. La agenda corporativa podría estar utilizando la bandera feminista para llevar adelante sus propios intereses. 

En efecto, en diversos foros internacionales se vislumbra un mensaje feminista, pero este artículo se concentra en uno en particular: la Organización Mundial de Comercio, donde se están escribiendo las reglas de la economía capitalista digital. Tanto en el Foro Público de la OMC (2019), como en la Reunión Ministerial que se realiza cada dos años aproximadamente, como en la semana del comercio electrónico de la UNCTAD6 (2019) se organizan paneles sobre la importancia del Comercio Electrónico para las mujeres. El argumento de base es que la tecnología es neutral y por ende es el gran igualador. En efecto, al comerciar o trabajar por internet, no se sabe si el que está del otro lado es hombre o mujer y, por ende, la paga es independiente de las cuestiones de género. Se argumenta entonces que la tecnología nos hará alcanzar la igualdad de remuneración y de trato en el largo plazo, pero que además representa una oportunidad indispensable para las mujeres del sur global, que pueden vender sus artesanías y exportar a través de plataformas. Todos argumentos que tratan de llevar a la conclusión de que negociar una agenda de economía digital será beneficioso para las mujeres en el mundo. 

Cabe destacar que si bien estos argumentos pueden parecer a primera vista certeros, son bastante faltos de evidencia y de sustento. Para comenzar, que una tecnología sea neutral no alcanza para que iguale. De ser así, la aspiradora o el lavarropa serían elementos igualadores de género, ya que funcionan perfectamente los enciendan quienes los enciendan. No obstante, la tecnología es intrínseca a la sociedad y su diseño y utilización son los que las hacen sexistas, no la tecnología en sí misma. (Thomas & Buch, 2008) Por otro lado, argumentar que la paga es igual, también es, al menos, cuestionable: existen estudios que demuestran que las choferes de UBER ganan un 7% menos que sus colegas hombres debido a la baja calificación que reciben solo por ser mujeres (Cook et al., 2020). Podemos suponer, además, que el desempeño en términos de responder consultas y entregar paquetes por venta de canales electrónicos podría ser levemente inferior en mujeres debido a que se hacen cargo mayormente de la economía del cuidado y, por ende, disponen de menos tiempo para estar “al servicio del algoritmo”. Este, entonces, podría “castigarlas” con una más baja calificación, menos exposición y, por consiguiente, menor volumen de ventas y, en consecuencia, menor ingreso. 

Finalmente, las múltiples barreras que perciben las mujeres al comerciar por internet, no solo en términos de tiempo, sino también en términos de recursos financieros (las mujeres tienen menor acceso al crédito (Auguste, 2020), de infraestructura, barreras culturales, de idioma, impositivas, de estándares comerciales y aduaneros, conforman una serie de limitaciones que hacen que no sea tan fácil exportar desde el sur global hacia los países más desarrollados. Puede existir alguna mujer que lo haya logrado, y normalmente estos casos son resaltados y mostrados como patrones a seguir, pero lejos está de ser la realidad de la mayoría de las mujeres. La gran mayoría de las personas en el sur global utilizan estas plataformas para vender de forma local, sin capacidad exportadora, limitándose a ser meras usuarias de tecnología en lugar de configurar una economía que genere y construya tecnología para el desarrollo y la industrialización digital nacional.

Cuestionados estos argumentos, nos queda por ver qué agenda promueven para ver si efectivamente es feminista. Se quiere utilizar a las mujeres como excusa para aprobar la negociación de “comercio electrónico” en la OMC. Pero, ¿qué determina esta regulación? Vayamos por parte en sus 5 principales artículos y que implican:

  • Libre movilidad de los datos: Este artículo determina que un gobierno no puede poner limitaciones respecto a la movilidad de datos ni tener acceso a los mismos una vez que estos se almacenen en otro lugar fuera de las fronteras del país. Esto es importante porque los datos, como materia prima de la IA, pueden ser exigidos por los gobiernos para el diseño de políticas públicas o de instrumentos de gestión ciudadana para mejorar la calidad de los servicios públicos.

  • Almacenamiento y procesamiento de datos: establece la prohibición de que un Estado imponga limitaciones respecto al almacenamiento y procesamiento de los datos. Esto es fundamental desde una perspectiva de desarrollo económico, ya que en esas dos instancias es donde se obtiene el mayor valor agregado de los datos, al almacenarlos y transformarlos en información que pueda ser un producto vendible en la economía. Un país no podría imponer restricciones a las empresas respecto a dónde almacenas los datos y quienes los procesan, limitando la capacidad de elaborar una estrategia de industrialización digital en el futuro. 

  • Cero impuestos a las transferencias electrónicas: no hace falta decir que el comercio de bienes y servicios, hoy día, es digital. Desde un ebook, pasando por una película, hasta una pieza elaborada con una impresora 3D, todo puede ser vendido y entregado por internet. Este artículo establece que no se pueden cobrar impuestos por estas transacciones, limitando seriamente la capacidad recaudatoria de los Estados a futuro y la financiación de servicios públicos e inversión en infraestructura. 

  • No divulgación del código fuente y algoritmos relacionados: si algo sabemos de la IA es que tiene sesgos, sus diseños pueden fallar y que pueden estar incumpliendo normas o tener conflicto con derechos fundamentales, entre otros peligros. Preservar la capacidad de auditarlos es fundamental. Este principio busca prohibir cualquier tipo de auditoría de los algoritmos a futuro. Tan cuestionada es esta norma que se han puesto cada vez más excepciones a la misma. (Smith, 2017) No obstante, se insiste con preservarla aun sabiendo las nefastas consecuencias que puede tener en un futuro en nuestras sociedades. 

  • Protección de datos personales: el acuerdo no establece estándares mínimos obligatorios, sino que insta a los países a trabajar, informar y cooperar en esta agenda, pero no mucho más que eso, dejando libre a cada país para establecer sus propios estándares. Es decir, cuando se habla de desarrollo, limitan la acción estatal, y cuando se habla de privacidad, dejan libre albedrío. 

Como puede verse, la agenda no tiene como objetivo hacer tecnologías diversas e inclusivas ni tiene la agenda feminista en mente, sino más bien desarrolla una serie de medidas tendientes a desregular la materia prima de la IA, permitiendo a las grandes corporaciones producir a su gusto la tecnología, limitando la capacidad regulatoria de los Estados y, por ende, concentrando aun más la producción tecnológica en manos de unos pocos. Las consecuencias en términos de profundización del sistema capitalista hacia un capitalismo tecno-eficiente y más concentrado son evidentemente nocivas para las mujeres, sobre todo en el sur global. En efecto, se utiliza el discurso feminista para impulsar una agenda que nada tiene que ver con la inclusión y la igualdad, sino con la concentración y la ganancia por sobre la gente. Una superestructura que podría llegar a beneficiar a algunas mujeres en el norte global, vis a vis millones de mujeres en el sur global, cada vez con peores salarios, con mayores brechas digitales, sin acceso a los servicios públicos de calidad y sin posibilidad de insertarse en los empleos del mañana. 

Conclusiones

La utilización del feminismo por parte del capitalismo digital para profundizar un modelo económico es notoria. Desde el feminismo se debe tomar nota de esta situación, evidenciar mediante investigación académica y fomentar un cambio discursivo que lleve a una inclusión genuina de todas las personas a fin de tener una economía digital mas diversa, plural, inclusiva y feminista. Evidentemente la concentración de materia prima (datos), de ganancias a través del no pago de impuestos y de poder al mantener el secreto algorítmico, solo puede llevar a sociedades más desiguales y antidemocráticas. 

En este sentido, resulta trascendental trabajar en una IA sin sesgos y en principio éticos fundamentales, pero sigue siendo fundamental mirar la superestructura normativa supranacional que se está negociando actualmente a fin de que no se impongan limitaciones a la capacidad estatal de intervenir la tecnología en favor de los pueblos, como poderosas herramientas para transformar la sociedad. La tecnodiversidad teniendo en cuenta la diversidad cultural no es solamente un deseo con el que soñar, es fundamental para las democracias y las economías del mundo, si se quiere soñar con un mañana mejor.

Recomendaciones 

Por todo lo anteriormente dicho es que resulta fundamental:

  • Investigar la utilización del feminismo para implementar y profundizar un sistema de capitalismo digital tecno-eficiente

  • Promover el debate y concientizar de que no se firmen estos acuerdos a instancias supra nacionales

  • Promover el debate regulatorio a nivel nacional antes de que se aprueben estas nocivas normativas internacionales

  • Investigar los cruces entre comercio de datos-desarrollos tecnologicos y género que sirvan como argumentos para deterner la utilización del discurso feminista en estos espacios

  • Demostrar la importancia de mantener la capacidad de auditar algoritmos cuestionando, sobre todo, la propiedad intelectual de los mismos, buscando que respeten derechos fundamentales en la sociedad.

Referencias

Accenture. (5 de marzo de 2020). Getting to Equal 2020. Accenture. [Blog post.] https://www.accenture.com/ca-en/company-news-release-getting-to-equal-2020 

Algorithmic Justice League. (2016). Algorithmic Justice League - Unmasking AI harms and biases. Algorithmic Justice League. https://www.ajl.org/ 

Asia Pacific Forum on Women, Law and Development. (2018). Press Release: Women's Rights Groups call on Governments to Reject the WTO Declaration on “Women's Economic Empowerment”. Asia Pacific Forum on Women, Law and Development (APWLD). https://apwld.org/press-release-164-womens-rights-groups-call-on-governments-to-reject-the-wto-declaration-on-womens-economic-empowerment/ 

Auguste, S. (2020). Género y acceso al financiamiento empresario en Argentina. Banco Interamericano de Desarrollo. https://publications.iadb.org/publications/spanish/document/Genero-y-acceso-al-financiamiento-empresario-en-Argentina.pdf 

Cook, C., Diamond, R., Hall, J. V., List, J. A., & Oyer, P. (2020). The Gender Earnings Gap in the Gig Economy: Evidence from over a Million Rideshare Drivers. Stanford University. https://web.stanford.edu/~diamondr/UberPayGap.pdf 

G20. (2020). Joint Statement on Women in International Trade Networks. G20 Research Group. http://www.g20.utoronto.ca/b20/B20-W20-Jt-Stmt-on-Women-in-International-Trade-09-20-2020_Feedback1.pdf 

Organización Mundial del Comercio. (2017). Joint Declaration on Trade and Women's Economic Empowerment on the Occasion of the WTO Ministerial Conference in Buenos Aires. Organización Mundial del Comercio. https://www.wto.org/english/thewto_e/minist_e/mc11_e/genderdeclarationmc11_e.pdf 

Organización Mundial del Comercio. (2019). WTO | Public Forum 2019 — Trading Forward: Adapting to a Changing World. Organización Mundial del Comercio. https://www.wto.org/english/forums_e/public_forum19_e/public_forum19_e.htm 

Scasserra, S., & Sai, L. F. (2020). La cuestión de los datos. Plusvalía de vida, bienes comunes y Estados inteligentes. Buenos Aires: Fundación Friedrich Ebert. http://www.fes.org.ar/public/LA%20CUESTI%C3%93N%20DE%20LOS%20DATOS.pdf 

Smith, S. R. (2017). Some preliminary implications of WTO source code proposal. Introduction. Third World Network (TWN). https://www.twn.my/MC11/briefings/BP4.pdf 

Srnicek, N. (2017). Capitalismo de plataformas (A. Giacometti, Trad.). Buenos Aires: Editorial Caja Negra.

Thomas, H., & Buch, A. (Eds.). (2008). Actos, actores y artefactos: Sociología de la tecnología. Quilmes: Universidad Nacional de Quilmes Editorial.

Third World Network. (2017). 'Pink washing' WTO with draft women's declaration? Third World Network (TWN). https://www.twn.my/title2/wto.info/2017/ti171228.htm 

United Nations Conference on Trade and Development. (2019). eCommerce Week 2019: from Digitalization to Development. United Nations Conference on Trade and Development. https://unctad.org/meeting/ecommerce-week-2019-digitalization-development 

Zuboff, S. (2019). The age of surveillance capitalism: The fight for a human future at the new frontier of power. Londres: Profile Books.

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